Agricultura y Cambio climático. La contribución del sur de Chile a la emisión de gases de efecto invernadero

El efecto invernadero es un fenómeno natural generado por gases presentes en la atmósfera. Estos gases tienen la propiedad de absorber la radiación solar emitida por la superficie de la tierra en forma de radiación infrarroja e impedir que el calor escape a la atmósfera. Sin estos gases de efecto invernadero (GEI), la temperatura del planeta sería alrededor de -15°C comparado con los 15°C promedio que lo caracterizan en la actualidad. Cuando estos GEI aumentan su concentración, ellos atrapan más calor provocando lo que se conoce como calentamiento global, una de las causas del cambio climático.

Entre los GEI asociados con la actividad agropecuaria, los de mayor impacto sobre el calentamiento global son el dióxido de carbono (CO2), el óxido nitroso (N2O) y el metano (CH4). Estos gases se diferencian tanto en su habilidad para absorber radiación infrarroja como en el tiempo de permanencia en la atmósfera. Ambos atributos les otorgan diferente capacidad para absorber el calor, esto es, diferente Potencial de Calentamiento Global (PCG).

Por convención, el PCG de los gases se expresa en función al CO2. Este gas es la línea de base sobre el cual se compara el PCG del resto de los GEI, en una ventana de tiempo determinada. Respecto del CO2, el PCG del metano es 25 y el del óxido nitroso es 298, en un período de 100 años [1].  Esto significa que la emisión de 1 millón de toneladas métricas de metano, o de óxido nitroso, es equivalente a 25 ó 298 millones de toneladas métricas de CO2, respectivamente.  En términos simples, 1 kg de óxido nitroso tiene 298 veces más capacidad de absorber calor que la misma masa de CO2. Este diferente PCG se corrige al expresar todos los GEI en función al CO2 como CO2 equivalente (CO2-eq).

A nivel global, la agricultura es el segundo emisor de GEI después del sector energía. En Chile, este sector contribuyó con el 15% de los 92 millones de toneladas de CO2-eq generadas en el año 2010, de acuerdo con las estimaciones del Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero [2].  Desglosados por región administrativa, el 18,1% de todos los GEI emitidos por el sector agropecuario se generaron en la X Región de los Lagos y el 15,7% en la IX Región de la Araucanía. En tanto, la XIV Región de los Ríos y la VIII Región del Bio-Bio contribuyeron cada una con el 11,2%. La mayor proporción de estas emisiones se generaron en suelos agrícolas, seguida de la fermentación entérica y del manejo de estiércol.  Otras fuentes de GEI, como la quema de residuos agrícolas y el cultivo del arroz solo contribuyen marginalmente (Figura 1).

Entre los GEI emitidos por el sector agropecuario en el año 2010, el metano contribuyó con el 45,3% en tanto que el óxido nitroso representó el 54,7%.  El Inventario Nacional no contabilizó emisiones de CO2 en el sector ya que, aun cuando efectivamente ocurren, están balanceadas por el intercambio anual de este gas entre la atmósfera y los suelos agrícolas. Como referencia, el CO2 representó el 76,6% de todos los GEI emitidos por el país en 2010 [2].

En la agricultura, el metano ocurre principalmente como sub-producto de la fermentación entérica en el tracto digestivo principalmente de rumiantes, y por la descomposición anaeróbica de materia orgánica en arrozales inundados.  Entre ambos sub sectores, la ganadería bovina es lejos el principal contribuyente a la generación de CH4 en el sur de Chile.

Las emisiones directas de óxido nitroso en la agricultura se atribuyen a fuentes nitrogenadas derivadas de fertilizantes, estiércol animal y residuos de cosecha cuando estas fuentes de nitrógeno son degradadas por la actividad microbiana del suelo.  Este gas es el más potente GEI generado en la agricultura y el de más rápido crecimiento en el país.  De acuerdo con este Inventario Nacional [2], el principal causante del incremento en las emisiones de óxido nitroso desde suelos agrícolas es el uso de fertilizantes nitrogenados sintéticos. Estas emisiones representaron el 68,8% en 2010 (Figura 2).

De esta información se concluye que el sector agropecuario del sur de Chile es un emisor neto de GEI, y que la captura de CO2 por los cultivos, o el secuestro de carbono en el suelo, no es suficiente para balancear la generación de óxido nitroso derivado de los fertilizantes nitrogenados. En consecuencia, el mejoramiento de la eficiencia de uso del nitrógeno para contribuir a mitigar la emisión de este GEI debiera entenderse como una prioridad de la agricultura, particularmente si se consideran los compromisos con el Protocolo de Kioto respecto del N2O y la voluntad de nuestro país de reducir 30% las emisiones de GEI en 2030 [3].

PHLOEM, Enero de 2017

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Referencias

  1. IPCC. 2007.  Climate change 2007, The Physical Science Basis. Contribution of Working Group I to the Fourth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change. Solomon S, Qin D, Manning M, Chen Z, Marquis M, Averyt KB, Tignor M, Miller HL (Eds.). Cambridge University Press, 996 pp.
  2. Gobierno de Chile. 2014.  Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero de Chile. Serie Temporal 1990-2010. Oficina de Cambio Climático, Ministerio del Medio Ambiente, 202 pp.
  3. Gobierno de Chile. 2015.  Intended Nationally Determined Contribution of Chile Towards The Climate Agreement of Paris 2015.  September 2015, 32 pp.